Mundial: ¿La pasión hasta dónde?

2026-07-14 | Fuente: lacorriente.com/feed/

La pasión por el fútbol

El Mundial despierta muchas emociones, de todos los colores y variedades. Positivas y negativas según a quién preferimos.

De base, el fútbol a lo largo del mundo y en toda su historia está caracterizado por ser un deporte muy pasional, tanto en quienes lo practican como en los fanáticos que lo siguen. Pero el Mundial es mucho más que eso, no solo incluye a los más futboleros sino que también abre las puertas a todos los que quieren un espectáculo entretenido de pura competencia por varias semanas consecutivas.

Esto permite que cada logro deportivo contagie emociones masivas que pueden incluso afectar para bien o mal a una población entera. Es el ejemplo de Cabo Verde en estas últimas semanas o las manifestaciones violentas al terminar el partido entre Marruecos y Francia.

El fútbol tiene esa virtud de unir a personas previamente incompatibles y difíciles de conciliar. Genera un ambiente de unidad y causa común, de expectativa y alegría compartida. Pero así como propicia grandes celebraciones lamentablemente hemos visto en estas últimas semanas que puede provocar una feroz disputa entre defensores y agresores de distintos equipos y jugadores.

Las preferencias subjetivas abren espacio a discusiones sin fin y ataques entre desconocidos que están dispuestos a acusarse y provocarse con largos textos en publicaciones que mencionan cualquier resultado de fútbol.

Es fácil, si no revisamos nuestro corazón, caer en un fanatismo que desdibuja los límites morales y nos lleve a la agresividad y rivalidad desmedida e innecesaria. Las redes se volvieron sin darnos cuenta un campo de batallas para cobardes, donde se puede soltar palabras y acusaciones a la ligera sin el mínimo sentido de responsabilidad. Es lamentable que nos toque presenciar la cobardía en su máximo esplendor, donde la intolerancia es moneda corriente en los que usamos a diario las redes sociales para entretenernos e informarnos. 

En este contexto que vale la pena contemplar, se da un partido de semifinales en el que parece ideal querer sembrar cizaña y contienda: Argentina vs Inglaterra. 

El caso de Argentina vs Inglaterra

Si hablamos de Argentina vs Inglaterra es un encuentro que parece estar condimentado con muchas situaciones externas al deporte, sobre todo políticas e históricas. Como argentinos crecimos escuchando en las canchas “el que no salta es un inglés”, a modo de arenga y con cierto patriotismo. 

Sobrevive y circula también un argumento simplista que postula que para ser “más argentino” hay que odiar Inglaterra. La verdad es que alimentar el resentimiento no nos hace más patriotas, el odio hacia los ingleses no se puede considerar virtud. No hay que abrazar esa idea de venganza y justicia barata. 

Pensando en serio, por fuera del cántico deportivo, por nada debe traducirse a un deseo de venganza que ya no necesitamos.

Lo cierto es que de nada aprovecha incitar más resentimiento y rencor, mucho menos violencia. No hay por qué cargar a las nuevas generaciones con amarguras y heridas del pasado. No lo necesitamos, podemos ser mucho más sabios que eso. Debemos aprender a mirar el pasado con respeto, con pesar y honrar a los afectados, pero esto no significa que para reconocerlos debamos inyectar un odio “heredado” que ni ellos buscan.

Ningún excombatiente de Malvinas necesita un partido de fútbol para sentirse reivindicado, la dignidad y honra pasa por el trato que les damos a diario, por el cariño y la atención que les damos cuando los escuchamos. Ninguna madre que perdió a sus hijos necesitaría 40 años después de unos goles para sanar semejante dolor. Esto es un partido, nada tiene que ver con ese lamentable pasado de guerra y muertes injustas. El fútbol no puede ni debe reparar tales tragedias. Es un deporte y nada tiene que ver con una revancha histórica.

Por eso debemos revisar hasta donde permitimos que la pasión nos lleve. No dejarnos llevar por cualquier corriente El fútbol es cierto, como iniciamos mencionando, es un deporte pasional, pero por nada debe justificar el desprecio ni convertirse en un artefacto justiciero de problemas políticos. No es su función, ni creo que sea sabio mezclar las cosas.

Aunque arruine el slogan, Argentina no tiene que ganarle a Inglaterra por los pibes de Malvinas. El mismo Scaloni dijo: “Es un partido de futbol, no busquemos otra cosa”

Los límites de la rivalidad

Considerando que iniciar una disputa virtual es más fácil que nunca, la prudencia es un valor que debemos volver a abrazar como cristianos. La prudencia y el compromiso intencional por la reconciliación. Aunque humana y deportivamente abundan los motivos para dividir, Dios nos demanda una actitud humilde que no se suba a cuestiones de ego que en nada aprovechan. Lo que Pablo le aconseja a Timoteo sigue siendo muy actual:

No dejes de recordarles esto. Adviérteles delante de Dios que eviten las discusiones inútiles, pues no sirven nada más que para destruir a los oyentes.

2 Timoteo 2:14

Las discusiones inútiles aparecen gratis constantemente a los que quieran perder su tiempo, a quienes quieran invertir sus pensamientos y emociones en causas que no devuelven ninguna ganancia. Como diría nuestro querido Fito:

En tiempos donde todos contra todos (…) Habrá que declararse incompetente

Conviene declararse incompetente a la hora de discutir, de enfrentarse cobardemente por redes sociales y de querer ganar discusiones que no dan ningun premio. Elijamos con sabiduría no entrar en conflictos, no disputar pleitos con enemigos imaginarios. Hay una paz y un gozo reservado para los que conocen qué límites no cruzar y la rivalidad justamente tiene sus límites.

Por eso hermanos repito que no vale la pena arrastrar y perpetuar resentimientos, hay que desasociarse de los incitadores de violencia, de los discursos que buscan abanderar enemigos. Hay que ser con mucha honra: pacificadores.

Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos.

Romanos 12:18

Esto aplica también a las épocas mundialistas. Es posible, vivamos en paz con todos y disfrutemos que quedan pocos partidos y tocará esperar otros cuatro largos años. 

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